A través del Banco Central (BCRA), el Gobierno oficializó la creación del Cobro con Transferencia (CCT) para cobrar préstamos y servicios públicos.

Se trata de una nueva modalidad de transferencias inmediatas diseñada para que el pago de cuotas de créditos (y en el futuro, de servicios públicos) sea más transparente, seguro y esté bajo el control total del usuario.
Este sistema, inspirado en modelos exitosos como el Pix de Brasil, deberá estar operativo a partir del 31 de agosto de 2026.
¿Qué cambia para los usuarios?
La principal diferencia con los débitos actuales es el control. Con el CCT, el usuario tiene herramientas para evitar sorpresas en su cuenta:
- Consentimiento único: Se da el permiso una sola vez al inicio del contrato y listo.
- Aviso previo: El prestamista debe avisarte por mail o notificación el día hábil anterior a que se te descuente el dinero.
- Baja inmediata: Si querés cancelar el permiso, podés hacerlo tanto desde la app de tu banco/billetera como desde la entidad que te prestó el dinero, sin vueltas.
- Límite anti-abuso: No te pueden intentar cobrar infinitas veces si no tenés fondos. El sistema solo permite un intento inicial y dos reintentos (a las 48 y 96 horas).
Protección contra el sobreendeudamiento
Una de las medidas más fuertes de esta normativa es que limita la relación cuota/ingreso al 30% al momento de sacar el crédito. Además, las cuotas deben ser fijas e iguales durante todo el préstamo, lo que evita «saltos» inesperados en los montos a pagar.
Seguridad y Fraude
Para dar mayor tranquilidad, el BCRA estableció que la responsabilidad ante cualquier fraude recae sobre el prestamista. Esto obliga a las entidades financieras a ser mucho más rigurosas con la seguridad de sus sistemas.
Dato clave: Solo podrán usar este sistema las entidades financieras y proveedores de crédito registrados y habilitados por el Banco Central.




