La Justicia confirmó el despido de un empleado jerárquico que presentó un título secundario falso y cobró adicionales salariales durante años. Conoce los detalles de este fallo clave.

La justicia laboral de la Nación confirmó la validez del despido con justa causa de un empleado de jerarquía que había presentado un título secundario falso para ingresar a trabajar y, además, cobró adicionales salariales gracias a esa documentación apócrifa.
El fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (Sala VII) ratificó que esta conducta rompe por completo la confianza y la buena fe que deben existir en cualquier relación de trabajo.
Un engaño de más de 20 años que salió a la luz
El empleado había ingresado a la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) en el año 2001. Con el paso del tiempo, logró ascender hasta convertirse en Jefe de la División de Contratos y Servicios dentro de la Gerencia de Administración y Finanzas, un puesto de alta responsabilidad y control de recursos.
Sin embargo, en el año 2024, la compañía realizó una auditoría general sobre los títulos académicos de todo su personal. Al revisar el legajo del trabajador, descubrieron inconsistencias en su certificado analítico de estudios secundarios, supuestamente emitido por una escuela técnica.
La farsa se cayó por completo cuando la institución educativa respondió formalmente que:
- El empleado nunca se había egresado (solo cursó hasta segundo año y abandonó por inasistencias).
- Las firmas que aparecían en el analítico no pertenecían a autoridades reales del colegio.
- El plan de estudios que figuraba en el documento falso no coincidía con el de la institución.
Cobro de adicionales y pérdida de confianza
Uno de los puntos clave del fallo judicial es que el trabajador no solo mintió para ingresar, sino que se benefició económicamente de la mentira.
Durante años, percibió plus salariales bajo los conceptos de “Suplemento por Estudios Realizados” y “Compensación por Tarea Profesional No Universitaria”. Frente a la justicia, el empleado argumentó que sus recibos de sueldo eran muy complejos y que “no recordaba” haber presentado el título, una excusa que los jueces desestimaron por completo debido a su cargo jerárquico.
El criterio de la Justicia:
“La presentación de antecedentes académicos no auténticos, sumada a la percepción de beneficios salariales derivados de esa situación, constituye una grave afectación del deber de buena fe.”
Las claves del fallo judicial
La Cámara del Trabajo rechazó el pedido de reincorporación e indemnización del trabajador bajo los siguientes argumentos:
- La gravedad del puesto: Al tratarse de un puesto jerárquico con tareas de control y gestión en un área sensible, el estándar de lealtad y transparencia exigido es mucho mayor.
- No hay prescripción de la falta: El empleado argumentó que, como el hecho ocurrió en 2001, la empresa ya no podía sancionarlo. Los jueces aclararon que el plazo para sancionar corre desde el momento en que la empresa descubre de forma efectiva la falta (fines de 2024), y no desde que se cometió el engaño.
- La devolución del dinero no borra la falta: Aunque el trabajador se ofreció a devolver el dinero cobrado de más, el tribunal definió que el daño a la confianza y a la ética laboral ya era irreversible.
Con esta decisión, la justicia sienta un precedente importante sobre la transparencia documental en el ámbito laboral y los límites de la buena fe en las empresas.




